domingo, 13 de mayo de 2007

En la vivienda donde se produjo el mortal “enfrentamiento” no hay rastros de balas





En la casa donde fueron acribilladas seis personas, entre ellas supuestos secuestradores, no existen rastros de la balacera que supuestamente se había registrado। La puerta del frente de la vivienda tampoco fue echada a patadas, como afirmó el fiscal Rogelio Ortúzar. La versión oficial sobre el hecho no tiene sustento y se acentúa la sospecha de una ejecución.


Uno de los dormitorios de la casa donde según las autoridades hubo un tiroteo। No se observan rastros de proyectiles.



MINGA GUAZU . El equipo de periodistas de este diario que el pasado jueves estuvo en la casa donde se registró el supuesto enfrentamiento en la mañana del sábado pasado no pudo divisar en las paredes de la humilde vivienda un solo rastro de la balacera que mencionan los intervinientes.La puerta del frente de la casa, que de acuerdo a lo afirmado por el fiscal Rogelio Ortúzar fue echada a patadas, está intacta. El agente del Ministerio Público, quien ahora es conocido como “Rambo” o “Matrix”, había dicho que después de derribar la puerta hubo un intercambio de disparos dentro de la casa. Luego los malvivientes salieron afuera, donde cayeron abatidos.El intercambio de disparos fue con armamento pesado, entre ellos fusiles automáticos. De haber ocurrido este enfrentamiento, algunas balas debieron incrustarse en las paredes de madera. Pero esto no existió.El juez Manuel Trinidad Colmán, quien estuvo legalizando la acción, dijo que existió un intenso disparo y que hasta en los árboles se pueden ver los rastros de las balas. En el lugar no se pudo encontrar una sola planta que haya sido alcanzada por algún proyectil. Los únicos rastros de impacto de bala en el sitio estaban en la patrullera de la Policía, que presuntamente fue utilizada como señuelo; y en los cuerpos de seis personas, de las cuales tres tienen antecedentes por delitos comunes.A medida que pasan los días, la versión oficial sobre lo ocurrido en el kilómetro 20, a cuatro mil metros de la Ruta VII, queda sin sustento. La sospecha de la ejecución sumaria de los tres presuntos malvivientes, quienes habrían participado de secuestros, y de otras tres personas que tenían vínculo con los primeros, tomó cuerpo y surgen evidencias.Las víctimas son Julio César González, Rildo Ramírez, Cristian Morales Delfino, Amancio Leguizamón, Mario Leguizamón (16) y Nancy Martínez.

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