LA POBREZA, LEJOS DE BAJAR, AUMENTA ACELERADAMENTE
La gente del campo no deja de migrar, principalmente a Central y Alto Paraná, y para afuera. El país está deforestado. Los sistemas hídricos muy maltratados. El Estado, lejos de las metas del milenio, empobrece y somete a la miseria a la gente, según los datos del PNUD.
José Amarilla, del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), detalló ayer a los miembros del Sindicato de Periodistas un cuadro general país. Es el marco del debate sobre reforma agraria.El mapa con datos de población, migración, deforestación, salud, educación, del país es triste, muy triste. Pero es bueno mirarlo, para comprender que en 30 años ha cambiado sustancialmente todo, todo. La Región Oriental está deforestada, las familias campesinas son obligadas a emigrar, sin fin, la soja y otros granos avanzan, el tráfico de rollos avanza, la marihuana avanza y la gente se amontona en ciudades que ofrecen precario trabajo, escaso servicio público (medicina, educación, transporte, comunicación). La más grande migración se ha dado en el departamento Central, que ha crecido en los últimos 30 años más de 400 por ciento, y Alto Paraná. La incorporación de la tecnología en la agricultura solo para el cultivo intensivo y extensivo de granos es visto por José Amarilla como uno de los principales motivos del desahucio campesino. Pero no es solo una realidad local, en Brasil y Argentina, el cultivo de granos a gran escala ocupa mucho más territorio. El problema con Paraguay es que el país es pequeño y la producción de granos está concentrada en la Región Oriental. En el análisis existe coincidencias: el boom de Itaipú y la campaña inicial de la soja y el algodón durante la dictadura stronista dejaron de ser grandes motores de la economía, para meter a la gente en un cuadro de miseria con la migración sin planificación económica ni ambiental.Esta situación es acompañada por un vacío de Estado. Hay regiones donde se cuenta con
un docente para más de 100 alumnos, cientos de localidades sin médicos. Hay departamentos abandonados, sin rutas, sin alcaldías, sin médicos y capitales departamentales sin terapia intensiva.No son territorios liberados, sino territorios abandonados por el Estado, sostiene Amarilla. Los números del Altas de Desarrollo Humano, de la PNUD y la Dirección General de Estadísticas y Censo, expuesto ayer por Amarilla, son escalofriantes: El 50 por ciento de la población de Central, nuestro departamento más poblado, es pobre, y un buen porcentaje, indigente.Las metas del milenio, donde el Estado, junto con otros, se ha comprometido a bajar los índices de pobreza, están diametralmente invertidas. La pobreza es galopante, ascendente. No existe indicador alguno de que vaya a mermar. Ninguno. Las viejas y pobres industrias han desaparecido. La soja ocupa muy poca mano de obra. La ganadería también. El dinero dulce de Itaipú ya solo sirve para la prebenda y la corrupción general. La triangulación (eso de traer productos de otro lugar y meterlo a Brasil y Argentina) solo genera informalidad, trabajo precario. No existe ningún plan de desarrollo sostenible, que revierta el cuadro de migración y pobreza. Si solo fueran números, vaya y pasa. El caso es que implican vidas.
un docente para más de 100 alumnos, cientos de localidades sin médicos. Hay departamentos abandonados, sin rutas, sin alcaldías, sin médicos y capitales departamentales sin terapia intensiva.No son territorios liberados, sino territorios abandonados por el Estado, sostiene Amarilla. Los números del Altas de Desarrollo Humano, de la PNUD y la Dirección General de Estadísticas y Censo, expuesto ayer por Amarilla, son escalofriantes: El 50 por ciento de la población de Central, nuestro departamento más poblado, es pobre, y un buen porcentaje, indigente.Las metas del milenio, donde el Estado, junto con otros, se ha comprometido a bajar los índices de pobreza, están diametralmente invertidas. La pobreza es galopante, ascendente. No existe indicador alguno de que vaya a mermar. Ninguno. Las viejas y pobres industrias han desaparecido. La soja ocupa muy poca mano de obra. La ganadería también. El dinero dulce de Itaipú ya solo sirve para la prebenda y la corrupción general. La triangulación (eso de traer productos de otro lugar y meterlo a Brasil y Argentina) solo genera informalidad, trabajo precario. No existe ningún plan de desarrollo sostenible, que revierta el cuadro de migración y pobreza. Si solo fueran números, vaya y pasa. El caso es que implican vidas.