GALEANO PERRONE Y HAMED FRANCO RAPIDAMENTE FUERON DECLARADOS INOCENTES
Sugestiva celeridad de la justicia para blanquear a futuros ministros
La sumisión de la justicia al poder político, al parecer, seguirá con el nuevo gobierno. Si no, que lo diga Horacio Galeano Perrone, designado para el MEC, a quien le llevó 18 días librarse de un juicio oral por estafa y falsificación iniciado en 2004. Mientras, Alejandro Hamed Franco, futuro canciller, denunciado en noviembre del 2007 por expedición irregular de visas, se libró del caso en menos de 10 días.

Horacio Galeano Perrone y Alejandro Hamed Franco.
Eso es de mero trámite, coincidieron en responder tanto Horacio Galeano Perrone como Alejandro Hamed Franco, cada uno en su momento, al ser consultados sobre los casos judiciales en los que estaban siendo investigados. Y se cumplió.
El futuro ministro de Educación, Galeano Perrone, soportaba un proceso por estafa, producción y utilización de documentos no auténticos, y cobro indebido de honorarios.
La denuncia radicada por James Ray, hijo de la fallecida Edith Ray, señala que le habría dicho a la señora que su firma fue falsificada en una escritura y que para salvarle del juicio debía contratar a un perito que dijera que su firma era auténtica.
Ray acusó a Galeano de haber conseguido un perito falso y de haberle cobrado a la víctima 27.000 dólares. Sin embargo, la firma de la señora nunca se falsificó, y responsabilizaron al futuro ministro de estafa.
El 18 de enero pasado, el fiscal Edgar Sánchez acusó a Galeano Perrone de la comisión de tres hechos punibles: estafa, producción y uso de documentos no auténticos y cobro indebido de horarios. Pidió al juez Rubén Ayala Brun que elevara la causa a juicio oral y público por la contundencia de las pruebas recogidas y que vinculaban al futuro ministro como autor directo del hecho.
El 23 de junio, el presidente electo Fernando Lugo lo designó futuro ministro de Educación. Y para el 11 de julio, exactamente 18 días después, ya estaba libre de la causa.
Bastó con devolver el dinero reclamado por el demandante, que era de unos 27.000 dólares.
Luego vino el caso Hamed Franco, cuya candidatura surgió tras la renuncia de Milda Rivarola.
El hoy futuro canciller estaba soportando un proceso por expedición irregular de visas a ciudadanos árabes, en violación de una disposición que dice que los embajadores no pueden expedir visas sin autorización escrita de Cancillería, a ciudadanos árabes, chinos continentales y ciudadanos de otros países que no tienen relaciones diplomáticas con Paraguay. El caso fue cajoneado durante 8 meses por el fiscal Rubén Villalba. Al surgir la nominación de Hamed, rápidamente la denuncia fue desestimada.
En las cárceles paraguayas existen cerca de 5.000 presos, de los cuales, el 93% no tiene condena, una prueba más de que la celeridad de justicia solo alcanza a algunos.
